Etiquetas

Biografía (5) Diario (4) Dossier (1) Gonzalo (5)

viernes, 30 de enero de 2015

Un poco de todo

En esta entrada, la última que realizaré sobre las clases del máster, hablaré de varias cosas, las que se han tratado en la última semana. En primer lugar, completaré el tema 9 con una referencia a la autonomía. Después comentaré lo que vimos en clase sobre los trabajos por proyectos y terminaré con algunas reflexiones sobre las presentaciones de mis compañeras del último día (dado que no pude estar en clase).

Al hablar de la autonomía que debe alcanzar el aprendiz de una lengua en la destreza oral, mi compañera en su presentación dos elementos que resonaron mucho en mi cabeza: toma de riesgos y rapidez mental. Durante mi formación como intérprete en la carrera fueron dos términos que se repitieron mucho. Debíamos ser rápidos y no tener miedo de equivocarnos a la hora de interpretar lo que se decía (lo cual se hacía complicado cuando te veías frente a tus compañeros o frente a un público real). Como ya se comentó otras veces, la presión a la hora de hablar un idioma extranjero puede ser mucha y creo que no se nos enseña a lidiar con ella. La manera de aprender a hablar es...hablando. Pero para un alumno que no esté motivado, que no controle el idioma y que encima sepa que sus compañeros y, sobre todo, el profesor, van a estar atentos a cada error que cometa esto es misión imposible. La idea que me pareció más efectiva para la mejora del speaking fue la de grabarse y después escucharse. Siempre cuesta reconocer los propios fallos, pero a veces es mejor eso que el estar sometido a la presión de que te juzguen otros. Además, cabe la posibilidad de que, al saber que vas a ser tú quien te escuches, lo hagas mejor. Creo que crear actividades (o proyectos, como el de un diario oral) relacionadas con esto puede ayudar mucho al alumno. Se combinaría la obtención de autonomía con la pérdida del miedo a hablar en inglés.

En el siguiente "punto del día" está el trabajo por proyectos, una iniciativa tan interesante como ambiciosa. Creo que este tipo de trabajos ayudarían a los alumnos en todas las destrezas, y no hablo solo de la lengua extranjera. Trabajo en equipo, autoevaluación, evaluación justa a los demás, autonomía, toma de decisiones, planificación, organización. Todo eso se puede alcanzar mediante los proyectos. Captó especialmente mi atención la dimensión pública que se recomienda que tengan estos trabajos, algo que no se me habría ocurrido. Puede ser muy motivador para los alumnos que su trabajo vaya a tener una finalidad real. Por supuesto, este método exige una grandísima organización por parte de los alumnos y del profesor, quizá en más medida de este último. El trabajo lo realizan los estudiantes, y es mucho trabajo, pero el profesor es quien lo orquestra todo, quien está pendiente de imprevistos, problemas y fallos. Y, a pesar de toda la organización y todo el control, el ámbito creativo no se pierde del todo. Los alumnos pueden innovar y crear ellos mismos, siempre con su equipo, por supuesto. Con todo, creo que merecería la pena y espero poder ponerlo en práctica algún día. Me pareció especialmente interesante la propuesta que nos presentó mi compañera Laura sobre la emisión de un programa de noticias creado por los alumnos.


Mi compañera Elisa habló sobre la multicompetencia. Me ha parecido una teoría muy razonable y que hablaba de algo que ha estado presente en diversos debates a lo largo del máster: ¿es mejor el profesor nativo? Estoy de acuerdo con las conclusiones que se sacaban en la presentación. Al profesor nativo le falta el modo de pensar de un foreigner, el preguntarse por qué se utiliza can para la tercera persona y no cans*, el buscar alguna similitud con el español. Durante el primer año de carrera tuve dos profesoras de alemán, una de ellas española y la otra alemana. Aprendí muchísimo más con la profesora española. Era capaz de buscar metáforas para explicarnos la gramática que solo podría imaginarse alguien a quien le hubieran surgido las mismas dudas a la hora de aprender alemán.
Todavía estoy más de acuerdo con la afirmación de que un profesor nativo marca unas expectativas inalcanzables, o muy difíciles de alcanzar. También he tenido oportunidad de experimentar esto. Estos profesores los recuerdo con frustración y un poquito de odio. ¿Por qué no eran capaces de entender que estábamos aprendiendo, que no podían chascar los dedos y que nos apareciese el conocimiento en la cabeza? Puede que el hecho de que fuesen nativos no es lo más importante, puede que no se les diese bien enseñar, no lo sé. Pero el hecho está. Las metas que nos proponían eran demasiado altas.
En cuanto a este tema, me gustaría añadir, por último, que la idea del 'reciprocal language teaching' no me parece mala en lo que a práctica de speaking se refiere. No lo veo como un método de enseñanza, sino como la oportunidad que a todos nos gustaría tener de contar con alguien para hablar en nuestra L2. En mi facultad esto era de lo más común, todos los alumnos Erasmus buscaban gente para hacer un tándem, que era como se le llamaba a este método, y todos los alumnos decíamos que sí.

Para terminar, sobre las pruebas de nivel y de certificación, siempre he creido que son un trámite que hay que pasarlo y que lo que realmente se certifica es la capacidad de realizar un examen de una manera determinada, tal y como exigen unas reglas. Coincido con Adriana en que no se tienen en cuenta para nada, por ejemplo, las inteligencias múltiples. Por supuesto, de alguna manera hay que certificar el nivel de un idioma, y cada vez más. Por eso supongo que a lo máximo que se puede aspirar es a que sean lo más fiables y objetivos posibles. Y tal vez confiar en que algún día haya otras formas de demostrar el dominio que se tiene de un idioma. Mejor sería que nos pusieran una comedia en la L2 y nos pusieran una nota en base a los chistes que entendiésemos, ¿no os parece?


Hasta aquí mis reflexiones sobre estas clases del máster. Espero encontrar tiempo para comentar aquí mis experiencias en las prácticas.

Un saludo a todos, and the best luck for you all.




miércoles, 21 de enero de 2015

Listening and speaking

Hey, there!

Después de tantos días, aquí os traigo una nueva entrada (clase del 20/01). La primera parte se complementa con la anterior, en la que hablé sobre el listening, y la segunda se centra más en el speaking.



Finalizamos el tema 8 (listening) con las presentaciones de mis compañeras.

En primer lugar, Isabel nos habló sobre algunas barreras que existen a la hora de aprender una L2, centrándose en la comprensión oral. Lo que más me llamó la atención fue la contemplación del dominio afectivo como una barrera real. Creo que a veces se pierde un poco de vista cuánto pueden afectar la vergüenza o los nervios. Debemos intentar volver atrás y ponernos en el lugar de los alumnos, personas que no controlan un idioma y que se van a ver expuestos a él. No solo eso, sino que se les va a evaluar por su comprensión.
También me gustó una puntualización que hizo mi compañera: el estrés es bueno, siempre que sea controlado. Estoy de acuerdo con ello. En la carrera tuve diversas clases de interpretación e incluso tuve la oportunidad de hacer una práctica real. Al ser una persona muy tímida y nerviosa, pensé que no sería capaz. Pero, muy al contrario, el estrés de intentar escuchar todo lo posible y de procesarlo me hacía olvidar la vergüenza. Aumentaba mi concentración. Es por eso que creo que algo de estrés puede ser beneficioso. Eso sí, se debe aprender a controlarlo.

Eva presentó una idea innovadora para trabajar esta destreza: diarios de escucha. Una actividad realmente interesante y que, creo, podría ser muy positiva para los alumnos, especialmente en el ámbito de la motivación. Sin embargo, debería estar muy bien planificada y se debería controlar muy bien para obtener los resultados que se pretenden. Y por controlar no quiero decir que sea el profesor el que esté encima. Todo lo contrario. Una de las metas de esta actividad es la autonomía del alumno. Para conseguir esto hay que darle las pautas adecuadas, o no aprenderá nunca.

Ana, por su parte, nos habló de estrategias metacognitivas en relación con el listening. De su presentación me caló especialmente la afirmación de que las estrategias deben ir ligadas siempre a una tarea, de manera que los alumnos puedan ver la finalidad y puedan comprender. Creo que muchas veces nos hemos encontrado con que se nos pedían cosas que no entendíamos y a las que no veíamos el por qué (y tal vez todavía no se lo vemos). Es por eso que me parece tan importante. No deberíamos llevar a los alumnos ciegamente en las clases.


Aquí terminaba la parte de comprensión oral y comenzaba la de expresión y producción oral. Mediante diversos ejercicios fuimos analizando los objetivos que puede haber detrás de las actividades que mandamos a los alumnos (practicar la gramática, centrarnos en la fluidez, etc.). Identificamos también las subdestrezas orales (marcas de transición, cambio de turno, feedback, etc.). Creo que no se suelen trabajar específicamente estas subdestrezas. Simplemente se asume que los alumnos las irán asumiendo con la práctica. Eso puede ser así, pero creo que también nos hemos encontrado con personas que calcan estructuras que utilizamos en español y listo. Por tanto, no es mala idea empezar a trabajarlas con los ejercicios que se nos proponían en clase.

Las presentaciones siguientes se centraron sobre dos fases que se siguen para activar conocimiento y destrezas: la toma de conciencia y la apropiación.

Mi presentación hablaba sobre diversas actividades y métodos para la concienciación. Del artículo, me pareció muy interesante la "controversia" que expone el autor sobre utilizar material real o manipulado para los listenings.

Por último, Alicia nos habó sobre la apropiación. Nos explicó diversas actividades para trabajar esta fase, que en última instancia debe llevar a la autonomía del alumno. Mencionó también que los autores del artículo pretendían que el error tuviese un lugar en estas prácticas, pues normalmente está ausente (al ser prácticas muy controladas).

Es todo, por el momento. Me alegrará cualquier comentario que tengáis.