Hoy os escribo entrada de despedida y bienvenida.
Nos despedimos hoy de la parte de este blog dedicada a las clases con el profesor Carlos, pues ya no tendremos más sesiones presenciales con él. Por eso no habrá más entradas relacionadas con su asignatura en los apartados Diario y Dossier, aunque espero poder seguir escribiendo en Biografía cosas relacionadas con la didáctica.
Y damos la bienvenida a las nuevas entradas sobre las clases con el profesor Gonzalo, de la asignatura Las lenguas extranjeras en el contexto nacional e internacional. Os aviso que el nombre de la asignatura no es demasiado revelador, al menos de momento. A partir de ahora, utilizaremos este blog como portfolio para las clases.
Así, os traigo mi primera reflexión sobre la sesión del día 9/12.
La clase trataba sobre la escritura frente a la oralidad en las clases de idiomas. Estuvimos comentando cómo nos enseñaron a escribir en inglés o francés a nosotros, qué tipo de redacciones nos mandaban. Se mencionó el término de escritura creativa, y cómo se nos daban encargos muy poco realistas. Escribíamos en inglés cosas que no escribiríamos en español jamás. En ese momento, no pude evitar recordar esta tira de Mafalda. Y es que, ¿cuántas veces hemos hecho redacciones sobre lo íbamos a hacer el próximo verano, sobre lo que habíamos hecho el año pasado, sobre lo que nos gustaría hacer...? Puede que se le llame escritura creativa, pero tras hacerlo tantas veces la creatividad empieza a desaparecer.
Creo que este tipo de redacciones minaban la motivación de los alumnos. Era un trabajo aburrido, porque tenías que seguir un modelo, usar unas estructuras y un vocabulario y listo, a entregarlo. Sin embargo, nunca (o en contadas ocasiones) se nos enseñó a escribir cosas útiles, como una hoja de reclamaciones. Pienso que si los alumnos ven la utilidad de las cosas, pondrán más empeño en aprenderlas.
Hubo una cosa más que me parece importante mencionar y es el concepto de revisión. Al estudiar traducción, llevo cuatro años escuchando casi diariamente lo importante que es revisar y corregir un documento antes de entregarlo a un cliente. No solo eso, sino que se hacía mucho hincapié en que alguien ajeno nos revisase las traducciones, porque siempre se nos pasa algo. Justo esto es lo que se comentó en clase el otro día. Puede que sea por deformación profesional, pero a mí me parece un factor vital que se les debe enseñar a los alumnos. Ahora con los ordenadores todos se fían de que sus trabajos van a ir perfectos, pero resulta que el Word no es infalible, y hay que hacérselo ver.
Es todo por ahora, ¡seguiré manteniéndoos al día!


Me parece muy interesante tu última reflexión en esta entrada, ya que a mi se me vino la misma idea a la cabeza en la clase del martes; supongo que por influencia también del Grado en Traducción e Interpretación. Estoy de acuerdo contigo en que debemos inculcarle a nuestros alumnos la importancia de dejar reposar el texto por lo menos un día, o dárselo a otra persona, para su revisión puesto que una revisión justo después de acabarlo de escribir nunca será tan efectiva como una realizada tras un reposo de por lo menos un día del texto y una persona ajena a la producción del dicho texto siempre va ha detectar mejor los errores que el propio autor.
ResponderEliminarEsto no es solo una idea que nos han metido en la cabeza por repetírnoslo durante toda la carrera, hemos tenido también la oportunidad de comprobar su eficacia en un montón de entregas de traducciones, por eso mi convencimiento de que es importante que los alumnos entiendan esto ya desde el instituto y sus revisiones puedan ser lo más efectivas posibles.
Estoy de acuerdo contigo, escribir es una actividad creativa, y la manera en la que se ha impartido este "bloque" o esta "destreza" en las aulas no siempre ha sido la correcta. Creo que las actividades de escritura deberían promover la creatividad y, por eso, dar libertad al alumno para experimentar. También deberíamos intentar transmitir el gusto por este tipo de actividad, como si se tratase de una "pintura". En clase con Gonzalo aprendimos algunas herramientas para hacer esta actividad más dinámica, y me pareció especialmente buena idea lo de trabajar sobre un texto en conjunto. Que uno empiece una historia, por ejemplo, el compañero la continúe... Puede ser muy motivador porque genera curiosidad sobre cómo continuará...
ResponderEliminarDesde luego, escribir es una de las asignaturas pendientes, ¿verdad? Pero lo curioso es que también lo es hablar, entender...qué curioso...me pregunto qué hacen los alumnos españoles durante más de diez años en clase de inglés...tal vez fill the gaps sin parar. Besitos
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